05 May 2018

BY: Antonio

Nuestra área de influencia es mucho mayor de lo que nos imaginamos. Influimos en la vida de personas que ni siquiera conocemos, como otras personas influyen en la nuestra sin que seamos conscientes.

 

Un hecho anecdótico: Hace tiempo, me encontré con un compañero de colegio al que yo no podía recordar. Él era capaz de recordar ese tiempo con total claridad, hechos y situaciones en las que yo había participado y que se habían borrado de mi memoria. Esto fue el principio de mi reflexión. Desde aquí, le doy las gracias por cada momento compartido y por esta enseñanza.

 

Es curioso que algunas situaciones que vivimos, a las que no damos importancia, puedan impresionar vivamente a las personas de nuestro entorno, hasta el punto de recordarlas muchos años después. Si alguien lo recuerda así, seguramente hayamos influido en su modo de mirar el mundo, cambiando su mundo a partir de ese momento. Esto también pasa a la inversa.

 

Mundos formados por personas que nunca llegaremos a conocer en la mayoría de los casos: de amistades, familia, hijos e hijas, personas de su ambiente de trabajo,… Muchas personas, en cualquier caso.

 

Ahora pensemos en todas las personas con las que hemos interactuado desde que nacimos: familia, compañeros de colegio, personas del barrio o del pueblo, amigos y amigas, personas del trabajo,…, todas las personas con las que interactuamos cada día. ¿Podemos imaginar, siquiera, a cuantas les cambió el día por una sonrisa, por una palabra nuestra, por algo que hicimos o dejamos de hacer?

 

Nuestra vida deja huella en el mundo, mucho más profunda de lo que podamos imaginar. ¿Qué huella quieres dejar?

 

Hagamos un bello mundo, aún cuando no lo podamos observar entero.

 

Infinitos abrazos para tantas personas.

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